Hay momentos en la vida en los que todo va bien, tan bien que estamos a la espera de que algo malo llegue, algo fuera de lugar. Son esos momentos en los que, aunque parezca raro, la realidad es mejor que la fantasía, esos momentos en los que no estamos esperando ir a dormir para estar tranquilos, porque estamos a gusto con la realidad.
Cuando llegan esos momentos malos, que "arruinan" la realidad perfecta, o casi perfecta que estamos viviendo, nos damos cuenta de que hay que disfrutar, vivir el hoy, no sabemos que va a pasar mañana, ni donde vamos a estar, ni cómo...
Son los momentos en los que caemos de cara a la realidad, nos chocamos el piso. En estos momentos nos damos cuenta de lo importante que es disfrutar, es cuando nos arrepentimos y empezamos a ser más agradecidos.
Pero ¿por qué esperar a estas situaciones límites? No esperes a estos momentos para agradecer, para amar, para arrepentirse y pedir perdón porque no sabemos cuando van a llegar estos momentos, o si vamos a tener la oportunidad, nunca sabemos lo que nos va a pasar, así que si amas a alguien andá y decile, no esperes, hacelo ahora. Si algo te molesta también, no hay que esperar, no.
Fue un tropezón emocional de una escritora por diversión